RENAFER le ofrece a continuación documentación novedosa de acceso general que puede ser de su interés:

Antropología adecuada como fundamento de los Métodos Naturales de Reconocimiento de la Fertilidad. María Constanza Ferreira Luna

Discurso de la Dra. Micaela Menárguez como Académica Correspondiente. Dra.Micaela Menárguez

Blair, Chesterton y las Supernannies. Dra.  Montserrat Rutllant

Reflexiones en torno a la terminología sobre la planificación familiar natural. Grupo RENAFER

 

 

 

PALABRAS DE PRESENTACIÓN DE LA ACADÉMICA CORRESPONDIENTE

 

Sra. Dra. Dª Micaela Menárguez Carreño

 

a cargo de la también Académica de Número

Ilma.Sra. Dra. Dª Isabel Tovar Zapata

 

 

Excmo. Sr. Presidente,

Iltmos. Compañeros académicos,

Queridos compañeros Farmacéuticos,

Señoras y señores:

 

 

Asistimos hoy a la toma de posesión de la Dra. Dª Micaela Menárguez Carreño, como académica correspondiente de nuestra Academia. Me siento particularmente satisfecha de ser junto con los Drs. José Mª Abenza y D. Joaquín Jordán quienes, a instancias del académico fundador Excmo. Sr. D. Juan Ángel Álvarez Gómez, propusimos su entrada en la misma. Estamos ante una estupenda profesional cuyas enseñanzas y aportaciones y sin lugar a duda, su calidad humana, supondrá para nuestra institución una mejora considerable.

 

Micaela nace el 17 de Octubre de 1962 en Madrid por razones familiares, su abuela materna residía allí, aunque sus padres vivían en Murcia. Nieta e hija de farmacéutico, los primeros años de su infancia transcurrieron entre medicamentos, ya que su casa estaba encima de la farmacia de su padre en Alcantarilla. Cada día al volver del colegio por las tardes, entraba siempre a saludar a su padre y fue seguramente el olorcillo a fármacos lo que despertó en ella su vocación y su espíritu de servicio a los demás.

 

Cursó los estudios de primaria y bachillerato en el colegio Nelva de Murcia. En 1979 se traslada a Madrid donde inicia, en su Universidad Complutense, los estudios de la licenciatura de Farmacia y que finaliza en la misma Universidad en junio de 1985.

 

Casi al unísono completa su formación, en la Facultad de Farmacia de Barcelona, realizando allí el curso de Óptica para farmacéuticos, obteniendo el título de óptico optometrista.

 

Es entonces cuando nuestra académica contrae matrimonio con Jesús Martínez López, economista y empresario, viviendo en Barcelona un año más. En ese tiempo conoció a la Dra. Montserrat Rutllant Bañeres, especialista en Análisis Clínicos, bacterióloga y experta en Planificación Familiar Natural, la cual ha sido directora de la Fundación Provida de Cataluña y es Presidenta de Honor de Renacer. Esta profesional influyó grandemente en las inquietudes profesionales y humanas de Micaela, y le llevaron a establecer líneas de colaboración entre ambas.

 

Si tuviera que definir, brevemente, a nuestra académica sería como gran defensora de la vida. A ello y como les mostraré con su currículo, ha dedicado toda su vida profesional y testimonial.

 

Tras este periodo se traslada a Murcia e inicia su actividad profesional, como titular de oficina de farmacia, en Alcantarilla, haciéndose cargo de la farmacia que había sido de su abuelo. Actividad que sigue desarrollando hasta la actualidad y que comparte con la de Óptica.

 

En el Congreso sobre la familia en Madrid, en Mayo de 1987, conoció al profesor Odeblad de la Universidad de Umea, Dr. en Medicina y en Física, especialista en Ginecología. Este gran profesional influyó enormemente en la orientación profesional de nuestra académica, tanto en materia docente como investigadora, sobre fertilidad humana y regulación natural de la misma.

 

En 1991 comenzó la colaboración con el profesor Luis Miguel Pastor García, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia, que derivó en la realización de su tesis doctoral, dirigida por él y titulada: “Caracterización morfológica de diversos tipos de moco cervical humano mediante microscopía de luz y microscopía electrónica de barrido”. 

 

En 1992 volvió a coincidir en Málaga con el profesor Odeblad, y empezó una estrecha colaboración científica y una gran amistad.  Entre los años 1993-95 varias han sido las estancias profesionales en Suecia de nuestra futura académica, concretamente en el Departament of Medical Byophysic de la Universidad de Umea, con el objetivo de recoger muestras y procesarlas para la obtención de datos del trabajo que constituye su tesis doctoral.

 

Diversas circunstancias, hacen que, Micaela multiplique su actividad para sacar adelante su investigación y docencia, su trabajo en la Oficina de Farmacia y su familia. Además amplía su formación con la realización de diversos cursos, nacionales y europeos. Destacaré, entre ellos, Master en Educación Infantil por el Instituto Europeo de Estudios de la Educación de Madrid, Septiembre 2000. La tesina del mismo la constituyó el trabajo: La educación del amor y la sexualidad de 0 a 12 años.

 

Su actividad docente se centra en las Universidades Católica San Antonio de Murcia y CEU San Pablo de Madrid. En la primera es Profesora colaboradora de Bioética, desde 1999 hasta la actualidad, dentro del Departamento de Ética y Bioética Facultad de Ciencias Sociales, Jurídicas y de la Empresa. En la Universidad San Pablo CEU de Madrid es Profesora colaboradora de Fecundidad y Planificación Familiar del Departamento de Psicología de la Facultad de Medicina, desde 2006 hasta la actualidad.

 

Ha colaborado en la docencia del tercer ciclo como profesora de cursos monográficos del doctorado de la Facultad de Medicina de las universidades de A Coruña, en el año 2001 y de Navarra en el 2002.

 

Profesora de Planificación Familiar Natural desde febrero de 1990 hasta junio de 2003 en la Clínica Manú de Murcia, asesorando a muchos matrimonios, que consultaban sobre su posible infertilidad.

 

Ha participado como profesora invitada en cursos de Bioética. Con la Universidad del Mar de la Universidad de Murcia, en el Programa de Dilemas éticos actuales desarrollado en Águilas en septiembre de 2002. Y con la Universidad Politécnica de Cartagena en el Curso de Bioética II sobre Dilemas éticos en las modernas ciencias biomédicas en octubre del mismo año. También ha colaborado con la Fundación Laín Entralgo en el Curso de Reconocimiento de la Fertilidad, con la ponencia: “Tipos de moco cervical”. Realizado en la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid en marzo de 2007.

 

Otro aspecto de su tarea docente lo constituye la dirección del estudio realizado en el año 2002 sobre “El sentido del sufrimiento” que constituyó el trabajo fin de carrera de Dª Salvadora Pérez Martínez, diplomada en enfermería, dentro del Departamento de Ética y Bioética de la Universidad Católica San Antonio de Murcia, y “La importancia del conocimiento de la fertilidad en la práctica de la psicología clínica”, en 2007, Universidad San Pablo CEU de Madrid.

 

Nuestra ya académica es miembro activo de varios grupos de investigación como son, entre otros: el equipo de investigación en Biología Celular del moco cervical humano del Departamento de Biología Celular de la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia, cuyo investigador responsable es el profesor Dr. Luis Miguel Pastor; y el Equipo de investigación en Biología del cérvix y reconocimiento de la fertilidad humana, en el Departamento de Biofísica de la Universidad de Umea en Suecia, cuyo investigador responsable es el profesor Dr. Eric Odeblad.

 

Es editora del libro “Caracterización morfológica de diversos tipos de moco cervical humano mediante microscopía de luz y microscopía electrónica de barrido”. Publicado por Novograf S.A., (D.L.: MU-1.028-1998) (ISBN: 84-8497-703-X) y es autora de varios capítulos de libros.

 

Entre los numerosos artículos publicados destacaré el recogido en Human Reproduction del año 2003, sobre la caracterización morfológica de diferentes tipos de moco cervical humano usando microscopía de luz y microscopía electrónica de barrido. (Morphological characterization of diferent human cervical mucus types using Light and scanning electron microscopy. Human Reproduction. Vol 18, Nº 9 pp 1782-1789, 2003 (Cover front).

 

Su contribución científica en diversos Congresos Internacionales sobre “Regulación Natural de la Fertilidad” se ve reflejada por un gran número de comunicaciones y ponencias. Así como en XIX Reunión Bienal de la Sociedad Española de Microscopía electrónica y Conferencia Europea del European Institute of Family of Life Education IEEF en Birmingham, 1997 y Milán 2000.

 

Dos experiencias en el extranjero han significado mucho para nuestra académica, en el año 2003 fue invitada al “Congreso Internacional de Planificación Familiar y Salud Reproductiva de Sudáfrica” en Johannesburgo, experiencia que dejó en ella una profunda huella, tanto humano como científica. De igual forma en 2005 viajó a China y comprobó in situ, el trabajo que allí habían hecho sobre los Billings (Basado en la correlación entre los acontecimientos fisiológicos del ciclo reproductivo femenino y las observaciones realizadas en la vulva), entrevistándose con el director del centro de planificación familiar de todo tipo, del área metropolitana de Shangai, que le confirmó el éxito del mismo.

 

Su espíritu inquieto y sus ansias de superación le han llevado a la realización de numerosos cursos formativos que le mantuvieron permanentemente actualizada.

 

Ha formado parte de comités científicos u organizadores de diversos congresos entre los que destacaré cinco Symposium Internacionales sobre “Avances en regulación natural de la fertilidad” en A Coruña, Madrid, Tenerife, Barcelona y Bilbao, en los año 1990, 1996, 1998, 2004, 2006 y del III Congreso Nacional de Bioética de la Asociación Española de Bioética y Ética Médica, celebrado en nuestra capital en 2001.

 

Es miembro fundador y presidenta de la Asociación Española de Profesores de Planificación Familiar Natural y de la Asociación Murciana de Bioética y Ética Medica.

 

En Noviembre de 2006 fue elegida presidenta de la Asociación de Profesores de Planificación Familiar Natural (RENAFER), en la que había sido previamente vicepresidenta y tesorera, y miembro fundador en 1991.

 

Con su marido Jesús, ha formado una maravillosa familia cuyos hijos Laura, Pablo, Nacho, Carlos, constituyen su mayor tesoro. A la familia, como pilar esencial de nuestra sociedad, ambos han dedicado también grandes esfuerzos, pues fundaron una Asociación en defensa de la misma (AMUDEF), cuya actividad ha sido procurar que los padres tengan la mayor formación posible a la hora de educar a sus hijos, que ha recibido diversas ayudas del gobierno autonómico, entre las que destacaré la concedida por la Dirección General de Política Social y Familia de la Conserjería de Sanidad y Política Social de la Región de Murcia dentro de la convocatoria de ayudas destinadas a la realización de trabajos de investigación sobre la situación de las mujeres en la Región de Murcia.

 

Nuestra académica nos va a ofrecer un discurso sobre “La Fertilidad Humana y la Transmisión de la Vida”, que visto su currículo, estoy segura resultará de todo punto interesante.

 

En nombre de la Academia, Dra. Menárguez, nuestra gratitud por aceptar formar parte de nuestra institución y a la Academia mi reconocimiento por concederme el privilegio de ser su introductora en este acto.

 

 

LA FERTILIDAD HUMANA Y LA TRANSMISIÓN DE LA VIDA

 

Discurso de

 

Dña. Micaela Menarguez Carreño

 

 Académica Correspondiente de la Academia de Farmacia

Santa María de España de la región de Murcia

 

 

Excelentísimo Señor Presidente de la Academia de Farmacia Santa María de España de la Región de Murcia,

Excmos. e Ilstmos. Académicos,

Queridos familiares, compañeros y amigos,

Señoras y señores:

 

Es para mí un gran honor encontrarme hoy ante todos ustedes para dar lectura a mi discurso de entrada como Académico Correspondiente. Mi agradecimiento al Excmo. Sr. D. Juan Angel Alvarez Gómez, que presentó la propuesta, así como a los Ilmos. Sres. D. José Abenza López y D. Joaquín Jordán Pérez y a la Ilma. Sra. Dña Isabel Tovar Zapata y hacerlo extensivo al Excelentísimo Sr. Presidente como a todos los miembros de esta academia por esta distinción que me otorgan; distinción que me llena, honestamente, de asombro y estupor. Se encuentran en esta academia personalidades de tal prestigio profesional, científicos ilustres y compañeros de profesión de tan reconocidos e importantes méritos, que el mero hecho de encontrarme  hoy entre ellos me hace sentirme inmensamente agradecida.

 

A lo largo de mi vida, he  tenido la suerte de contar con grandes maestros  de los cuales he aprendido mucho, y a los que hoy, no puedo dejar de expresar mi gratitud. La primera persona que me habló de las secreciones del cuello uterino y sus cambios con el ciclo ovárico, fue la Dra. Montserrat Rutllant Bañeres, que despertó en mí la inquietud por este campo de trabajo que ha sido después objeto principal de mi investigación. Ella me  enseñó también, dada su experiencia profesional, a preocuparme por la salud física, mental y moral de las familias que tratamos, viendo siempre que detrás de un cuello uterino hay una mujer, y a su lado un marido y unos hijos, y por lo tanto la fertilidad femenina es un tema fundamental porque afecta a toda la familia. Su impulso e ilusión le hizo fundar en 1991 la Asociación Española de Profesores de Planificación Familiar Natural (RENAFER), la cual hoy tengo la suerte de presidir. Las personas que he conocido y tratado en  viajes y Congresos, las experiencias que he tenido, en diversos países de Europa, Africa y América, al amparo de las actividades de RENAFER han sido tan gratificantes, y de ellas conservo tan buenos amigos que  sólo  su relato podría constituir materia para este discurso.

 

Mi gratitud también al Profesor Luis Miguel Pastor García, que  dirigió mi tesis doctoral,  en la Facultad de Medicina de la Universidad de Murcia. Gratitud por estar abierto desde el principio a una nueva línea de investigación, planificar el trabajo, enseñarme las técnicas necesarias y facilitarme la posibilidad de realizar dicha tesis.

 

Agradecimiento también a la Consejería de Sanidad y Política Social, que me concedió una beca dentro de los programas de ayuda a la investigación del servicio de la mujer, en concreto a la que fue Directora General de Familia, Mujer y Juventud en esos años, Dña. Belén Fernández-Delgado Cerdá, por el interés que demostró desde el principio por esta investigación sobre la mujer y por la ayuda que me prestó.

 

A la Dra. Mª Teresa Gutierrez Prieto, le debo el  haber completado  mi formación como profesora de Planificación Familiar Natural; y a la Dra. Helvia Temprano Alonso el haber aprendido los distintos tipos de moco cervical; su afectuosa acogida en La Coruña con este motivo, y su pertinaz insistencia fueron decisivas para que hiciera la tesis doctoral.

 

Mención aparte merece el Prof. Odeblad, de la Universidad de Umea, Suecia. Es la mayor autoridad mundial, reconocida por la comunidad científica internacional, en los estudios sobre el cuello uterino y sus secreciones. Nos conocimos en 1986 y nuestra colaboración  comenzó en 1990. Durante la tesis doctoral, me ayudó,  facilitando mis estancias en Suecia para recoger muestras en su laboratorio, y propiciando una serie de discusiones científicas enormemente enriquecedoras para mí. Tengo que decir que además, me abrió con enorme generosidad su biblioteca particular, facilitándome todos aquellos trabajos y publicaciones  que podían ayudarme en cada momento. Tengo la suerte de contar con su amistad,  de continuar la colaboración  con él en la actualidad, y de seguir viéndole, recientemente el pasado verano en Kalmar, una hermosa ciudad, a orillas del mar Báltico donde pasa varios meses al año.

Entre las personas que han apostado por mi trabajo, y de las que he recibido todo el apoyo tengo que mencionar a D. José Luis Mendoza, presidente de la Universidad Católica San Antonio de Murcia, que se interesó siempre por mi investigación y que me contrató cuando yo estaba embarazada de siete meses de mi cuarto hijo, demostrando que esa circunstancia en ningún caso era motivo de discriminación en la UCAM. Mi colaboración continúa en esta universidad en la que siempre me he sentido arropada, apoyada y querida, por la dirección y por mis compañeros.

 

También los responsables de la Facultad de Medicina de la Universidad  San Pablo Ceu de Madrid,  se interesaron por mi trabajo, y desde 2005 colaboro con ellos en el Departamento de Psicología y en el Instituto de la Familia, siendo esta una experiencia extraordinariamente interesante y enriquecedora para mí.

 

En cuanto a las circunstancias que han hecho posible el que hoy estemos aquí, el primer reconocimiento es para mis padres, que me educaron en la curiosidad intelectual, el interés por el estudio y la lectura, y confiaron desde siempre en mis capacidades, ayudándome en todo lo que podían. Y que, a la vez, me han transmitido  valores como la fé, la constancia en el trabajo, la honestidad y el respeto a las ideas de los demás, sean estas las que fueren. La educación recibida de ellos, ha hecho   realidad  aquellas palabras en las que  Lewis  nos recuerda  que “el respeto ético se incuba en la capacidad de asombro ante la perfección de la biología.”

 

Un agradecimiento especial para mi marido, que apoya incondicionalmente todas mis iniciativas profesionales, aunque eso haya supuesto muchas veces diversos viajes y estancias fuera de casa.

 

Y a mis hijos, incondicionales fans del trabajo de su madre, cuyo ánimo y estímulo han sido para mí fundamentales en mi recorrido profesional.

 

A lo largo de éstos años, lo más difícil de mi vida ha sido saber priorizar, y tomar las decisiones adecuadas en cada momento; especialmente cuando, a la vez que trabajaba, preparaba mi tesis doctoral,  embarazada, o cuidando de un recién nacido. Es por ello que cuando ha sido necesario, he ralentizado mi actividad profesional en favor de mi familia, de acuerdo con los valores que mis padres me inculcaron y que tan grabados me quedaron para siempre.

 

A todos los que hoy estáis aquí, acompañándonos, daros las gracias por vuestra presencia.

 

Con el permiso del Sr. Presidente, paso a la exposición de mi discurso, cuyo título es La Fertilidad humana y la transmisión de la vida.

 

 

LA FERTILIDAD HUMANA Y LA TRANSMISION DE LA VIDA

 

  1. Desde la edad antigua.

 

Desde la Edad Antigua, el hombre siempre ha tenido una gran inquietud por el conocimiento de la fertilidad, por saber cómo nacemos y de dónde venimos. Tanto es así, que desde que se tiene documentación escrita, hay referencia de que las fases de fertilidad e infertilidad están relacionadas, de una forma directa o indirecta con la menstruación.

 

Desde el Talmud hasta  Maimónides (1135-1204 a.d.c.), quien señalaba que la mujer podía concebir en los catorce días siguientes a la menstruación, las referencias a la fertilidad humana se suceden en el mundo antiguo siendo las más significativas las de

Hipócrates, padre de la medicina (470-400 a.d. C.) y Galeno (131-203), quien en su libro De Semine, atribuía la concepción a la unión del semen con la menstruación.

 

Posteriormente, el Canon de Avicena (980),  se reafirma en que la mujer es fértil después de haber terminado con la menstruación. Y fue muy interesante obsevar cómo, a medida que se iba descubriendo el mundo, coincidían en estas ideas diversos pueblos, como los indios de Nuevo México y algunas tribus africanas.

 

En el s. XVII se hacen dos descubrimientos fundamentales en el conocimiento de la fertilidad humana; en 1672 Reigner de Graaf descubre el folículo que lleva su nombre. Y en 1677 Antoni van Leeuwenhoek, los espermatozoides. Desde entonces, y durante más de dos siglos, los descubrimientos científicos se suceden con rapidez, preocupando sobre todo a los investigadores encontrar la fecha precisa de la ovulación.

 

Por ejemplo, el cuerpo amarillo o cuerpo lúteo se descubrió en 1766,  pero fue en 1872 cuando Claude Bernard, padre de la endocrinología, comenzó a relacionar su funcionamiento con la ovulación.

 

Hasta comienzos del s. XX la ciencia no estuvo en condiciones de empezar a responder a la  pregunta de cuando se producía la ovulación, por lo que podemos afirmar que es un descubrimiento relativamente reciente.

 

Uno de los indicadores de fertilidad que hoy día se utilizan para identificar la misma es el cambio  en la temperatura corporal basal, como consecuencia de las propiedades termogénicas de las hormonas que dominan la segunda fase del ciclo ovárico. El primer observador de dichas variaciones fue  Van de Velde, quien en 1904 las describe por primera vez y las relaciona con la ovulación.

 

Fue también a comienzos del s. XX cuando  Fraenkel  (1900) determinó  que la ovulación no se realiza ni antes ni después de la menstruación, sino en el intervalo. Admitía como fecha de la ovulación el día 18 ó 19 a partir del comienzo del ciclo.

 

En los años veinte del siglo pasado, dos científicos, de países tan alejados como Austria y Japón, llegaban a conclusiones muy parecidas, por métodos de investigación completamente distintos.

 

Ogino, en 1924, publicó en Japón los nuevos datos que había obtenido sobre el período fértil y la ovulación, estudiando la misma por medio de operaciones quirúrgicas.

 

Knaus, sin conocer estos datos, ya que en esta época no existían aún las nuevas tecnologías, ni los viajes eran tan sencillos como ahora, describió sus observaciones por primera vez en la XXI sesión de la sociedad alemana de Ginecología en mayo de 1929. Había investigado los ovarios con rayos X. Y aunque por caminos distintos, los dos llegaron a conclusiones similares.

 

Lo más interesante de aquellos descubrimientos, y lo que todavía hoy perdura, es que aquellos científicos, alejados físicamente pero cercanos en el tiempo,  reconocen por primera vez que la ovulación es el hecho fundamental en el ciclo de la mujer, y establecen  que, el ciclo ovárico tiene dos fases, la primera preovulatoria o anterior a la ovulación de duración variable, y la segunda o postovulatoria, de duración constante ya que viene determinada por la supervivencia del cuerpo lúteo.

 

Volviendo a los descubrimientos sobre la temperatura basal, en 1928 Van der Walde relaciona el patrón bifásico de la temperatura con la ovulación; es decir, confirma la existencia de dos fases térmicas a lo largo del ciclo de la mujer, que coinciden con las descritas anteriormente: la primera, preovulatoria,  de temperaturas bajas y la segunda, postovulatoria, de temperaturas altas y estables, llamada también meseta térmica.

 

En cuanto al parámetro más importante para el diagnóstico de la ovulación, y que ha sido objeto principal de nuestra investigación hemos de decir que la primera vez que se mencionó la secreción cervical en la literatura médica fue a mediados del s. XIX.

 

Ya en 1930 se asoció a la ovulación el momento del ciclo donde el cuello uterino  producía una mayor cantidad de secreción. En 1948 se descubrió que cuando ésta era recogida en muestras y depositada en un porta, previo secado, formaba bellos cristales similares a helechos, siempre y cuando  la muestra se mantuviera sin teñir.

 

Este fue un descubrimiento importante, porque  permitía a los investigadores almacenar muestras originales para su estudio. En mi primer viaje a Suecia en 1993, el Prof. Odeblad, uno de los pioneros en esta técnica, me enseñó en su laboratorio una cantidad enorme de muestras, clasificadas en cajas para su estudio, recogidas en los últimos treinta o cuarenta años, cada una con los datos de la mujer y el momento del ciclo al que correspondía la muestra.

 

 

2. La biología del Cérvix.

 

Si repasamos las funciones de las mucosas genitales femeninas, vemos que éstas son muy diversas: por una parte, la  de protección frente a infecciones, y por otra la de recepción y conducción espermática a través del tracto genital. Para llevar a cabo con éxito su función, existen cambios anatómicos importantes  desde la vagina hasta la parte donde se encuentran los gametos en la fecundación. Uno de estos cambios se localiza en una zona bien diferenciada, que se estrecha a modo de barrera. Consiste en la transición entre la vagina y el útero y se denomina cuello uterino. En él, se filtra el paso de los espermatozoides, principalmente a través de la acción del moco que se encuentra sobre el epitelio de esta zona (moco cervical).

 

El moco cervical es un fluido viscoso producido por las comúnmente denominadas glándulas del cérvix o cuello uterino, que tiene un papel fundamental en el transporte y capacitación de los espermatozoides a través del aparato genital femenino. Junto a ello, se conoce desde hace tiempo que ese moco sufre modificaciones que le hacen tener características biofísicas distintas a lo largo del ciclo (Elstein, 1978), convirtiéndose en un elemento importante para la identificación de la ovulación, tanto en la práctica clínica como a través de la auto evaluación de la mujer sobre el moco del introito vaginal, en los denominados Métodos de Planificación Familiar Natural, especialmente el Billings (Billings y Westmore, 1980; Parrilla, 1997).

 

Hoy sabemos que el moco cervical humano es una entidad heterogénea, formada por unidades mucosas distintas y que varían en proporción y en su presencia a lo largo del ciclo femenino (Ryder y Campbell, 1995).

 

La mucosa cervical es un intrincado sistema de criptas al que anteriormente se refería la literatura como “glándulas cervicales” (Odeblad, 1972). El término criptas es usado para describir los pliegues del epitelio columnar de la mucosa cervical, que pueden ser oblicuos, transversales o longitudinales y se pueden bifurcar o extender hacia abajo. Esta zona está revestida de un epitelio compuesto por una sola capa de células cilíndricas, con núcleo basal y citoplasma rico en mucus. Este epitelio está formado en un 95% por células secretoras y en un 5% de células ciliadas. Los cilios baten hacia la vagina y una de sus funciones es crear una corriente muco-ciliar que expulse células y partículas hacia la misma. El epitelio cervical posee receptores para estradiol y progesterona, por lo que se sabe que el cuello del útero es un “órgano diana” para estas hormonas, y de acuerdo con este concepto, la secreción cervical varía en calidad y en cantidad en respuesta a los cambios hormonales que ocurren durante el ciclo menstrual (Pérez y cols, 1995).

 

Las células no ciliadas, que son las secretoras, están cubiertas por microvellosidades y contienen un número masivo de gránulos citoplasmáticos que pueden desplazar el núcleo hacia la base de la membrana. La actividad secretora de estas células decrece después de la menopausia. Sin embargo, la atrofia epitelial es menor en el cérvix que en el endometrio y vagina, estando especialmente protegido y siendo regenerado durante los embarazos. En el momento de la secreción, la membrana celular se rompe, produciendo la liberación de los gránulos secretores en la luz del canal cervical (Odeblad, 1973). La cantidad de secreción liberada es función de: (a) el número de unidades secretoras en el canal cervical; (b) el porcentaje de secreción mucosa celular por unidad y (c) la respuesta de las células secretoras a las hormonas circulantes. En la mujer normal en edad reproductiva hay alrededor de 400 unidades secretoras de moco en el canal cervical. La producción diaria de moco varía desde 600 mg a mitad del ciclo hasta 20-60 mg durante otros períodos (Odeblad, 1973).

 

3. La biofísica del moco cervical.

 

Cuando comenzaron los estudios sobre el cuello uterino, se pensaba que todas las criptas actuaban produciendo secreciones a la misma vez. En 1966, Odeblad demostró que algunas de estas criptas eran responsables del moco fino, que se secretaba en los días próximos a la ovulación, y que producía cristales, y otras del grueso que no cristalizaba, y se obtenía en las fases infértiles del ciclo.

 

Es interesante resaltar que, como aprendí en Suecia del Prof. Odeblad, la toma de muestra de moco cervical, y posterior extensión y secado en porta, nos da una información muy precisa del día del ciclo al que pertenece la muestra. Sin embargo, es importante recordar que, “in vivo” no existen cristales, es decir, la técnica “spread it out” desarrollada por el Prof. Odeblad, que permite la observación de los mismos es un reflejo de lo que está ocurriendo en el interior del cuello, pero naturalmente, se produce por evaporación del agua y por lo tanto lo que observamos son en su mayoría cristales de ClNa, o a veces de ClK. Estos iones, “in vivo” quedan disueltos en el agua que constituye la fase acuosa del moco cervical. Y sin embargo, la técnica desarrollada por Odeblad nos permite saber, mediante la cristalización que varía en función del momento del ciclo, la potencial fertilidad de una muestra.

 

Los dos tipos de moco descubiertos en 1966 fueron denominados E (estrogenico) el primero y G (gestagénico) el segundo.

 

Posteriormente, y avanzando en sus investigaciones,  Odeblad (1977) demostró que el Tipo E tenía dos componentes S (sperm conducting) y L (locking in low-quality spermatozoa). Observó que el moco tipo S cristalizaba en delgadas hileras paralelas y sin embargo el tipo L presentaba una morfología muy similar a un hermoso helecho, con cristales que formaban un eje central, del que salían  largas ramas  en ángulo recto con respecto al mismo.

 

Los tres tipos descubiertos hasta entonces, G, L y S, continuaron estudiándose. Y en 1992, Odeblad describió un tipo de moco adicional, presente en menor cantidad, llamado P (peak) porque tiene su máxima secreción en el día pico o de la ovulación.

 

Cuando se deja secar en un porta este tipo presenta una morfología cristalina constituida por un eje central, del que salen ramas que forman ángulos de 60º con dicho eje, en contraste con los 90º que forman el tipo L.

 

En cuanto a sus funciones, han sido descritas con detalle, y aunque aún hay muchas cosas que están por descubrir, hoy podemos afirmar que el moco G, presente en las fases de infertilidad, forma un tapón en el cuello uterino, que lo cierra, lo hace impenetrable a los espermatozoides, y defiende a la mujer de las infecciones, ya que es especialmente rico en inmunoglobulinas y enzimas que intervienen en la inmunidad general del cuerpo, como la lisozima. El moco L, que se secreta desde varios días antes de la ovulación, hasta la misma, tiene la función de filtrado de los espermatozoides, constituyendo una selección natural muy precisa, ya que el diámetro del poro dificulta el avance espermático, aunque no lo impide completamente, de forma que sólo los mejores puedan pasar. El moco tipo S, secretado en el momento de la ovulación, constituye las grandes autopistas por donde los espermatozoides pueden nadar, una vez que han sido debidamente filtrados por el tipo L, ya que hemos de suponer que sólo han pasado los mejores. Por último, el tipo P, secretado en la parte final, de una densidad intermedia, y un diámetro de poro intermedio entre el S y el L, tendría la función de filtrado y de aporte final de azúcares, que le proporcionan las glucoproteínas del moco.

 

Todos estos subtipos han sido objeto de detallados estudios con microscopio electrónico, y publicados posteriormente, en un trabajo, que tuve el honor de compartir con el Prof. Odeblad y el Prof. Pastor, y que recoge la mayoría del contenido de mi tesis doctoral (Hum. Reprod., 2003).

 

Las estructuras anatómicas del cérvix, que indican el lugar en el que se encuentran cada tipo de moco, han sido también estudiadas en detalle. Así, Odeblad (1997) describe que las criptas productoras de moco tipo G, se encuentran en el comienzo del cuello uterino, cerca de su unión con la vagina, lugar lógico para producir este tapón protector característico de las fases de infertilidad. Las productoras de los tipos L y S se encuentran en la zona intermedia del cuello, y las de moco P, preferentemente al final del mismo, cerca ya del cuerpo uterino, lo que facilita la función descrita anteriormente.

Lo asombroso de esta investigación es comprobar el cuidado que la naturaleza ha puesto en la selección y filtrado espermático, siendo extraordinariamente generosa con el número de espermatozoides secretados en cada eyaculación (400-500 millones), para después ponerles gran cantidad de pruebas y dificultades en su avance, y que al final, sólo uno de aquellos, el mejor, sea el responsable, junto con el ovulo, de la generación de una nueva vida humana.

 

4. La bioquímica del moco cervical.

 

Después de los aspectos biofísicos, unas breves pinceladas sobre la composición química de la secreción cervical, que nos hacen comprenderla mejor.

 

El moco cervical, desde el punto de vista bioquímico, es un polímero de glucoproteínas (mucina), con alto peso molecular que constituye una matriz en fase de gel, dentro de la cual se incluye la fase acuosa de bajo peso molecular, llamada plasma cervical. Ambas fases forman el moco “per se” (Daunter, 1984).

 

En sus proporciones, está compuesto mayoritariamente por agua en un  90-98%, en la cual están disueltos diversos electrolitos, principalmente Na+ y Cl-, que son los que, cuando tomamos una muestra y la dejamos secar al aire, cristalizan, depositándose sobre el substrato orgánico que queda sin evaporar, y dándonos una idea de la estructura molecular que está debajo. También, en la fase acuosa, hay proteínas solubles, principalmente albúmina y globulinas.

En cuanto a la mucina, es esta la sustancia esencial que confiere al moco las propiedades que le caracterizan y a su vez es la responsable de las diferencias entre los cuatro tipos de moco cervical. Constituye un 1-2% del total.  

 

Es razonable pensar que la naturaleza y composición de las moléculas de mucina de los cuatro tipos de moco cervical resulta similar, pero distinta, debido a que la configuración de las redes que forman las mallas, vista la ultraestructura con microscopía electrónica de barrido, es también distinta. Podemos afirmar, por lo tanto, que diferentes  moléculas de mucina originan diferentes estructuras de red, variabilidad que da lugar a los cuatro tipos de moco cervical.

 

Como hemos indicado anteriormente, la molécula de mucina consiste en dos partes:

A) segmento glucosilado, con carbohidratos.

B) péptido desnudo ó sin glucosilar.

 

Esta estructura en dos segmentos hace posible que exista una cierta variación en la disposición de las moléculas, que forman la red glucoproteica.

 

La microscopía electrónica de barrido ha hecho posible comparar las mallas procedentes de los distintos tipos de moco cervical: Moco G: 0.1-0.5 µm; moco L: 0.4-3 µm moco S: 1.5-7 µm; moco P: 0.4-2 µm.(Menárguez, Pastor, Odeblad, Hum. Reprod. 2003).

 

Los distintos tamaños de los poros en la red son muy importantes para entender las funciones del moco en la migración espermática, como hemos visto anteriormente, dado que el tamaño de la cabeza del espermatozoide es de 5µm..

 

La  variabilidad en la arquitectura molecular de las mucinas, es la responsable de las distintas agregaciones de los iones Na+ y Cl-, en el moco desecado, que dan lugar a los distintos patrones de cristalización. Es muy importante la idea de que los cristales que “vemos” en el microscopio óptico, no son más que el “reflejo” de una disposición molecular, que subyace debajo.

 

Lo que se observa en las imágenes de moco desecado al aire, son cristales, principalmente de ClNa. Los distintos patrones de cristalización correspondientes a los diversos tipos de moco cervical son debidos a complicadas interacciones moleculares entre la mucina (y otro material orgánico), y los iones de Cl- y Na+. La fase acuosa contiene, además, otros componentes solubles como trazas de metales,  proteínas séricas, enzimas e inmunoglobulinas de  origen local.

 

A mitad del ciclo, disminuye la concentración de componentes solubles, debido a un aumento en la cantidad de agua (Daunter, 1984). Así mismo, la concentración de azúcares, como la de proteínas, sufre una disminución en la fase ovulatoria.

 

Durante varios años, el objeto de nuestra investigación ha sido encontrar un parámetro preovulatorio, bioquímico, que nos pueda indicar la ovulación, con suficiente antelación, y así acotar cada vez con mayor exactitud, la ventana de fertilidad combinada, teniendo en cuenta para ello la supervivencia espermática.

 

En Mayo del año 2000, me encontraba en Suecia trabajando con el Prof. Odeblad, cuando él sugirió que la respuesta a esta pregunta debía estar, necesariamente en nnuestro sistema inmunitario, el mismo que nos salva de una muerte cierta por infección. De hecho, cualquier recién nacido con un sistema inmunológico deficiente, morirá pronto a menos que se tomen medidas para aislarlo de un ejército de agentes infecciosos (Alberts y cols, 1989).

 

La inmunología nació a partir de la observación habitual de que la gente que se recupera de ciertas infecciones son “inmunes” a la enfermedad a partir de ese momento. Muchas de las respuestas del sistema inmunitario inician la destrucción y eliminación de los organismos invasores y de las moléculas tóxicas que producen. Por lo tanto, lo propio del mismo es reaccionar frente a moléculas extrañas al organismo huésped y no frente a moléculas propias. Esta capacidad de distinguir entre moléculas extrañas y moléculas propias es otro rasgo fundamental del sistema inmunitario.

En el año 2003 tuve la suerte de ser invitada a dar varias conferencias en el Congreso de Planificación Familiar y SIDA, organizado en Johannesburgo por FERMASA, una organización sudafricana dedicada a la salud reproductiva de la mujer.

 

Durante aquellos tres días de discusiones científicas sobre temas tan diversos como la mujer, la familia, la planificación familiar, el sida, el moco

cervical o la educación sexual de los jóvenes, confirmé una idea que se había ido formando en mi trabajo con Odeblad de los últimos años.

 

Existen en África, mujeres con diagnóstico VIH positivo desde hace doce o más años, que no han tenido acceso a los antirretrovirales, y que sin embargo, no han desarrollado la enfermedad (Fermasa, 2003). Cuando se estudió su sistema inmunitario, se encontró una cantidad sorprendentemente alta de lisozima o muramidasa en lágrima, que es un agente que pertenece a la inmunidad general del cuerpo.

 

De mi viaje a África me traje grandes amigos, paisajes de la sabana, sabores sorprendentemente mediterráneos, y varias ideas científicas para continuar trabajando. Una de ellas fue el convencimiento  de que la lisozima,  en altísima concentración en las mujeres que no habían desarrollado la enfermedad, y presente en el moco cervical  como defensora frente a infecciones del tracto genital, era uno de los parámetros bioquímicos que estábamos buscando.

En los años 60 se empezaron a describir las propiedades antibacterianas del moco cervical (Rozansky, 1962).

 

La lisozima o muramidasa se encuentra entre las proteinas solubles disueltas en la fase líquida del moco cervical, junto a otras enzimas como la alfa-amilasa, DNasa, fosfatasa ácida y fosfatasa alcalina (Schill and Schumacher, 1972).

 

La actividad específica de estas enzimas, expresada en u/mg de moco cervical, muestra un descenso a mitad del ciclo, que coincide con el incremento de producción del mismo y aumento del contenido de agua (Tsibris, 1982).

 

La mayoría de las enzimas descritas en moco cervical, muestran un patrón cíclico (Kamran S. Moghissi, 1986), que implica un descenso de 3 a 5 días previos a la ovulación.

 

La muramidasa o lisozima, en concreto, ha sido estudiada por Schumacher, y muestra un descenso preovulatorio seguido de un ascenso postovulatorio.

 

Diversos estudios sobre fostatasa alcalina, amino peptidasa, esterasa, lactato deshidrogenasa y guaiacol peroxidasa han demostrado que la concentración de todos estos enzimas es alta durante la fase folicular, y decrece precipitadamente tres o cuatro días antes del pico de la LH.

 

El nivel más bajo de enzimas se alcanza normalmente el día de la subida de la LH. Al día siguiente, hay un significativo y brusco aumento en

la concentración de éstas, que se mantiene durante la fase lútea.

Posteriormente, diversos autores han corroborado el efecto antimicrobiano del moco cervical, con especial atención a la lisozima (Waltraud Eggert-Kruse, 2000).

 

¿Nunca se han preguntado por qué el sistema inmunitario no reacciona destruyendo los espermatozoides, siendo, como son éstos, extraños al organismo femenino?

 

Odeblad ha descrito en sus estudios sobre el moco cervical, que el mayor contenido de inmunoglobulinas y defensas, en general, contra las infecciones, se encuentra en el moco G. Este tipo de moco está presente en un porcentaje casi absoluto en las fases de infertilidad del ciclo.

 

La lisozima humana es una proteína básica, con una cadena polipeptídica de 130 aminoácidos, estructurados con cuatro enlaces disulfuro, con un Pm de 15000, y que actúa por hidrólisis de enlaces glucosídicos.

 

Su mecanismo de acción, que es parte del sistema no-específico de defensa antimicrobiana en distintos fluidos del cuerpo, consiste en bacteriolisis por ataque del ácido murámico, que se encuentra en las paredes celulares de las bacterias.

 

El carácter básico de la lisozima y las fuertes interacciones que genera, hacen que su determinación no sea sencilla, en especial en matrices biológicas complejas, como el moco cervical, y de las que se dispone de cantidades de muestra muy pequeñas.

 

Una herramienta especialmente dotada para ello es la electroforesis capilar, que trabaja con volúmenes de muestra del orden de los nanolitros. Esta herramienta ha demostrado su capacidad de separación e identificación para la lisozima de clara de huevo. Por lo tanto, es una candidata idónea para ampliar el trabajo estudiando la variación de las concentraciones encontradas en moco cervical como posible indicador de fertilidad.

 

Hasta la fecha, los estudios realizados, muestran que los cambios producidos en el moco cervical, a nivel bioquímico, existen y son susceptibles de ser medidos. Nuestro trabajo,  tratará de encontrar, en el futuro, una aplicación clínica que haga posible medir, con mayor exactitud, la ventana de fertilidad combinada.

 

5. La Planificación Familiar Natural.

 

En 1972 J. y E. Billings y J. Brown describen los primeros fundamentos científicos del método Billings en El Lancet, tras 20 años de estudio observando la relación entre el moco cervical y la fertilidad de la mujer. En 1977 el Prof. Erik Odeblad, catedrático de biofísica de la Universidad de Umea (Suecia), comienza su colaboración con los doctores Billings, al conocerse casualmente en Australia, en un Congreso al que el Prof. Odeblad había sido invitado. He escuchado por parte de todos los protagonistas el relato de aquel encuentro en Melbourne, y el asombro correspondiente al comprobar que las investigaciones durante 25 años, en sitios tan alejados como Umea, en Suecia, y Melbourne, en Australia, tuvieran una coincidencia tan asombrosa. 

 

Esta colaboración resultó fundamental, al aportar, los estudios detallados del moco cervical, las bases científicas del  Método de la Ovulación de Billings. La  estructura y función del moco cervical quedaron, así mismo relacionados con los patrones de fertilidad e infertilidad que las mujeres podían observar.

 

En 1978 la OMS  publica el Protocolo de Educación para la Fertilidad Familiar en el que se describe la metodología de enseñanza de la Planificación Familiar Natural.  Esta, junto a la  personal dedicación de los Drs. Billings a difundirlo en todo el mundo ha hecho que sus beneficios hayan llegado a millones de mujeres.  Para utilizarlo después del aprendizaje, no se necesita ninguna ayuda tecnológica ni médica, ya que sólo tienen que observar la evolución cíclica de su patrón mucoso.

 

De las diversas reuniones científicas que he mantenido fuera de España para hablar de nuestra investigación, una de las más interesantes fue la que tuve la oportunidad de realizar en China, con el Director del Departamento de Planificación Familiar del área metropolitana de Shangai, en el verano de 2004.

Este médico, que me recibió en su despacho con gran atención y respeto, me contó, cómo los Billings, desde Australia, habían contactado con el gobierno chino, diez años atrás, para explicarles su trabajo. Y el gobierno había decidido apoyarlo, ya que había familias que demandaban este tipo de planificación familiar,  teniendo en cuenta que actualmente,  China mantiene en sus leyes civiles la política del hijo único. Estuvimos hablando durante casi una hora, se interesó mucho por la publicación de nuestra investigación en  Human Reproduction,  y observé un reconocimiento y un respeto hacia nuestro trabajo que me hubiese gustado mucho encontrar en algunos países europeos, incluido el nuestro. En este momento, en China existen 48.000 profesores de Planificación Familiar Natural, y un número de familias, aproximado, de 3.000.000 usuarios de estos métodos, con una eficacia de más de un 90%.

 

 

Método sintotérmico

 

En la actualidad, junto al patrón mucoso, se utiliza la temperatura basal, en el método llamado “doble check” por tener en cuenta dos parámetros, o método sintotérmico.

 

Desde 1951, J. Rötzer y Bréault prestan atención al moco cervical, temperatura basal y otros síntomas, estructurando así el Método Sintotérmico al que más adelante añadirán la autopalpación cervical (E.F. Keefe). Más recientemente, estudios ecográficos de G. Freundl  y A.M. Flynn han corroborado la precisión del gráfico sintotérmico para indicar la ovulación. Su mayor complejidad, al utilizar varios parámetros, resulta satisfactoria para muchas parejas que buscan una mayor eficacia, al tener en cuenta varios síntomas. La eficacia de dicho método oscila entre un 98,6% y un 99,6%.(Rutllant y otros, 2001).

 

En los últimos años, también los problemas de fertilidad han sido objeto de nuestro estudio, y por lo tanto, un interesantísimo campo se nos abre para futuras investigaciones. Ejemplo de esto es el trabajo presentado por Dña. Isabel Valdés en el Congreso sobre Planificación Familiar Natural y Salud Reproductiva celebrado en la Universidad del País Vasco, en Noviembre de 2006. El estudio se  realizó en el Hospital de La Paz, de Madrid (Isabel Valdes y cols.), y arrojó unos resultados sorprendentes incluso para nosotros.

 

Se trataba de abrir una consulta de fertilidad natural, para aquellas parejas que querían tener un hijo y encontraban dificultades, o para aquellas que deseaban evitar un embarazo en ese momento. Nuestra consulta recibía a las pacientes antes de que entraran en el protocolo de reproducción asistida, con el coste físico, económico y emocional que ello supone para el sistema público de salud, y sobre todo, para la mujer.

 

Un año después, los datos arrojaron un sorprendente resultado: con papel, lápiz, un termómetro, las observaciones de la mujer y nuestras indicaciones, habíamos conseguido una tasa de embarazos del 31,88%; de 69 casos que habían venido a consulta, se habían conseguido 22 embarazos.

 

Cuando comentamos estos resultados con los responsables de la reproducción asistida en distintos centros de España, coinciden con nosotros en que antes de someter a la mujer, y a su marido, a tantas pruebas que la agotan física y emocionalmente, y que son tan caras para la sanidad pública, valdría la pena intentar un diagnóstico de fertilidad e infertilidad; enseñarles el moco y la temperatura, y ver así, como hemos hecho en el citado trabajo, cuantos embarazos se consiguen antes de empezar con pruebas más invasivas. También coinciden en las dificultades, ya que no tienen personal formado en este tema, y muchos aún desconocen los avances técnicos en el diagnóstico y reconocimiento de las fases fértiles e infértiles del ciclo.

 

Las aplicaciones prácticas de la investigación en el cérvix están directamente relacionadas con el método Billings, y existe un continuo trasvase de ideas entre los investigadores y el trabajo en la práctica clínica.

 

Las desviaciones sobre las curvas cíclicas normales de los diversos tipos de moco; los estudios de biología celular y la enseñanza al mayor número de investigadores posible de la toma de muestra de moco, son posibles campos de investigación en el futuro.

 

En este momento, el Prof. Odeblad y sus colaboradores estamos llevando a cabo una investigación basada en las células secretoras de los distintos tipos de moco, siendo de gran interés observar en el microscopio células en pleno proceso de secreción.

 

Finalmente, nos gustaría puntualizar que el cérvix es un órgano de gran complejidad biológica y funciones muy precisas, sensible a factores externos como los efectos que producen en él los tratamientos hormonales, realizados muchas veces sin el adecuado control médico, y las infecciones.

El mantenimiento de la salud reproductiva en la mujer, debe también considerar estas cuestiones; las mujeres tienen derecho un cérvix sano, como parte de su salud reproductiva; y nuestra investigación pretende, en la medida de lo posible, ayudarles a conseguirlo.

 

6. La planificación familiar natural y la transmisión de la vida.

 

Hay un principio básico en Medicina que jamás deberíamos olvidar: si a través de medios naturales se consigue el fin primordial de la Medicina, que es la conservación de la salud, éstos no deben ser sustituidos por otros.

 

Naturaleza es la esencia y propiedad característica de cada ser. La naturaleza es aquello íntimo que hace que las cosas obren conforme a lo que son (es natural que un pájaro vuele o que un árbol frutal de fruto). De la misma manera, es propio de la naturaleza humana del hombre y de la mujer fecundos, reconocer y valorar su fertilidad individual y combinada.

 

Tener un hijo es, la más palpable de las ilusiones compartidas de dos personas que, porque se aman, y en un mismo acto libre, son capaces de comunicar amor, dar placer y dar vida (Rutllant y otros).

 

La belleza de la transmisión de la vida se ve aumentada cuando, varón y mujer son plenamente conscientes de su fertilidad, y de acuerdo con las leyes naturales, escogen tener un hijo o no, en función de lo que, en el ejercicio de su libertad, decidan conveniente, en cada momento para su proyecto de familia. En unas bellas palabras de Patrick Meagher, podemos decir que “los niños hacen del mundo un lugar mejor, porque obligan a sus padres a madurar al hacerles pensar en las necesidades de los demás” (Mercator Net.com, 2007).

 

El reconocimiento de la fertilidad se realiza con sistemas diagnósticos de la ovulación que mejoran el autoconocimiento y la comprensión de los propios ritmos biológicos. Los investigadores que yo he conocido y tratado en este campo, han destacado por buscar y encontrar la verdad científica devolviéndole a la persona humana toda su dignidad de interlocutor de la naturaleza y de los hombres, en la diversidad de sus circunstancias y culturas. Esa búsqueda de la verdad no es sólo propia del entendimiento, sino también de ese otro órgano de la sabiduría humana que es el corazón; entre ambos, brota la visión de las cosas, desde esa sabiduría que admiramos en los hombres y mujeres más ilustres de la historia, y que forman un conjunto de testigos y un patrimonio de verdad y de vida que se puede incluso considerar patrimonio común de la humanidad. Con razón se considera que una persona ha alcanzado la edad adulta cuando puede discernir, con los propios medios, entre lo que es verdadero y lo que es falso, formándose un juicio propio sobre la realidad objetiva de las cosas. Este es el motivo de tantas investigaciones, como la que hoy nos ocupa, que han llevado en los últimos siglos a resultados tan significativos, favoreciendo un auténtico progreso de toda la humanidad.

 

 

 

 

7. La fertilidad humana como enseñanza universitaria.

 

Ente los  objetivos de las personas que fundamos  RENAFER había dos ideas fundamentales:  la primera, enseñar, con la Planificación Familiar Natural un estilo de vida adecuado a los matrimonios del s. XXI, recuperando en cierto sentido la ecología sexual, el respeto a la naturaleza y a la dignidad de la persona. Esto ha dado lugar a que muchas parejas, algunos de ellos profesores de PFN, otros sólo usuarios, tengan una experiencia de conocimiento de su fertilidad y su sexualidad que ha contribuido a que su vida familiar sea altamente gratificante. No en vano, entre los usuarios de PFN, apenas se dan rupturas familiares. El segundo de estos objetivos era que, éstos conocimientos, que considerábamos fundamentales para cualquier mujer del mundo en edad fértil y sus parejas, fueran materia de docencia e investigación en la universidad. España, en este campo, podemos decir que es pionera, y líder, ya que existe, como asignatura de libre configuración, como seminario o como parte de la carrera de Medicina,  en catorce universidades españolas. Bien es cierto que en Italia, se han implicado en este proyecto varias universidades, o que la Kaunas University de Lituania, o la Universidad de Umea en Suecia, trabajan desde hace tiempo en este campo. En Alemania, el equipo del Prof. Freuld, de la universidad de Dusseldorf, tiene un gran prestigio y numerosas publicaciones. Sin embargo, son países donde aún son escasas las universidades implicadas en estos proyectos. Nuestra experiencia en la universidad nos ha confirmado que este es un magnífico foro donde consagrarnos a la investigación, la enseñanza y la formación de los estudiantes, libremente reunidos con sus maestros animados todos por el mismo amor del saber. Se hace aquí realidad el gozo de buscar la verdad, de descubrirla y de comunicarla, en este campo tan hermoso y que tanta admiración y asombro despierta entre los alumnos. “El que no posee el don de maravillarse ni de entusiasmarse, más le valdría estar muerto, porque sus ojos están cerrados”. A. Einstein.

 

El curso pasado una de mis alumnas me pidió realizar su trabajo fin de carrera sobre “La importancia del conocimiento de la fertilidad en la práctica de la psicología clínica”. Cuando le pregunte sobre los motivos para realizar dicha investigación me dijo que en clase, había descubierto la fertilidad humana como don de la naturaleza y medio de transmisión de la vida y que eso había despertado en ella una gran admiración.

 

El esfuerzo del profesor universitario necesita humildad, deseo de constante superación, honradez intelectual y deseo sincero de apertura al otro, como lugar donde se manifiesta la verdad, esa verdad que no es fruto del consenso, sino de la adecuación del intelecto a la realidad. Sólo así, buscaremos de buen grado todo aquello que es bueno, bello y verdadero. Y lo buscaremos de forma paciente, conquistando poco a poco la verdad, fragmentada en las verdades parciales del conocimiento científico.

 

 

 

 

 

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BLAIR, CHESTERTON Y LAS SUPERNANNIES

Dra. Montserrat Rutllant

 

Unos meses atrás, todavía en su calidad de Primer Ministro, el Sr. Blair impulsó la iniciativa de “ayudar a padres con hijos jóvenes problemáticos en la consecución de buenos hábitos de conducta”. Desde nuestro punto de vista es una medida que aunque bienintencionada, llega tarde y no aborda las raíces del problema. No es práctico evitar enfermedades cuando ya están muy arraigadas, sino antes, siempre que exista una posible prevención:  por ej. vacunamos de la polio antes de que la infección aparezca; lo mismo hacemos con la educación viaria que debe impartirse antes de la salidas masivas de vacaciones, o la prevención de incendios que conviene hacer antes de la canícula.

 

Con esta visión de verdadera prevención, G.K. Chesterton, glorioso compatriota del Sr. Blair, afirmó hace años: “En general, las madres envían a los niños al colegio para que les enseñen, cuando ya es tarde para enseñar lo que de verdad importa.”. La preocupación por la falta de educación básica en los niños y adolescentes de nuestra opulenta sociedad, ha quedado reflejada últimamente en muchos medios de opinión y revistas científicas. Y como afirmaba un columnista prestigioso “Somos una generación obsesionada por la seguridad más que por la educación…. Al rey de la casa le hemos montado la república independiente… con ordenadores, playstations y ahora móviles, pero en la que los padres tienen escaso protagonismo. Con el peligro de que un  día los hijos bajen a los padres al contenedor junto a otro juguetes antiguos, si advierten que ya no les sirven para nada”.

 

 Numerosos intelectuales y siquiatras de nuestro entorno, han advertido, en el mismo sentido que Chesterton, sobre la urgente necesidad de fomentar la vinculación afectiva madre-hijo y padre-hijo, desde las primeras etapas, para cuidar de la salud mental en la juventud y en la edad adulta. Así, Folch i Camarasa afirmaba: “Ningún buen profesional de la salud duda hoy de la íntima relación entre la vida emocional y la evolución general de la persona. Existe una íntima correlación entre el desarrollo afectivo y la evolución intelectual. El niño evoluciona esencialmente alrededor del eje emocional, y el hecho más importante para conseguir una correcta maduración es que, desde muy pequeño, aprenda a tener afecto por sus padres y por otras personas”

 

Rojas Marcos, en el Congreso celebrado en Barcelona sobre estrés y violencia, afirmó: “En los primeros años deben haber aprendido los niños los elementos esenciales para la correcta sociabilidad, la convivencia y la compasión. También la semilla de la violencia se siembra en estas primeras etapas” y Enrique Rojas afirma que si se olvida la educación de la afectividad –de las emociones- aparecen seres humanos desestructurados, mal diseñados…

 

Trabajar esta educación emocional significa, entre otras cosas, dedicar tiempo a educar, entrenar a los hijos en el ejercicio responsable de su libertad, poner límites a sus excesivas exigencias, saber que el niño que no es mínimamente disciplinado con amor por su familia durante la primera infancia, será disciplinado con dureza por la sociedad cuando llegue a adulto, y no olvidar que poner límites o enseñar a obedecer unas normas debe ser compatible con el diálogo empático, los juegos y risas compartidos para no pasar de ser padres ultra permisivos a padres aguafiestas. El respeto y el buen humor deben ser el ingrediente que impregne la vida familiar en la cotidianidad; que los niños sepan expresar la alegría y la tristeza, compaginar el trabajo del hogar y la diversión, todo en la proporción adecuada. Estos momentos serán positivos para expresar los afectos, los sentimientos propios y  educar la personalidad del hijo de forma natural.

 

El amplio consenso que encontramos a nivel teórico en estos temas de la educación emocional y la vinculación afectiva padres-hijos, se rompe cuando intentamos aplicarlo con medidas realmente prácticas. Aquí sólo podemos esbozar algunas de las problemáticas con que las familias concretas se encuentran en el momento de educar y sugerir posibles medidas preventivas.

 

            Entre las problemáticas citaríamos:

 

-          Falta de preparación para la paternidad y la maternidad.

-          Falta de  seguridad sicológica por parte de los niños de que hay cosas seguras e invariables (tu padre y tu madre lo serán para siempre y te quieren con un amor gratuito e incondicional).

-          Falta de sentido de pertenencia: por obligaciones de trabajo, migraciones, u “opciones de ruptura postmoderna”, muchos padres rompen con sus raíces, sus orígenes,…

-          Falta de colaboración de la sociedad: dificultades de conciliación trabajo-familia, medios de opinión públicos y privados que deseducan en vez de educar, promoción de modelos sociales próximos a la drogadicción, promiscuidad y lujo insultante.

 

 

Entre las soluciones, quizás la más sencilla y eficaz sería implementar cursos de preparación para la maternidad y la paternidad, que se fueran extendiendo paulatinamente a toda la población como se ha hecho por ejemplo con las clases de preparación prenatal y parto. Esto ha intentado ponerse en marcha a través de algunas iniciativas sin duda bien intencionadas pero insuficientes, de las que vamos teniendo noticia en los últimos años (doulas en  USA, supernannies televisivas que se estudian en revistas científicas como  Pediatrics) y la más urgente e inaplazable medida de adaptar el horario laboral a las necesidades de vida familiar.

 

            Si de verdad creemos que los hijos son nuestro futuro, y es evidente que lo son, todos deberíamos sentirnos responsables de ayudar a los padres a educar a los hijos con serenidad y amor y colaborar con ejemplos públicos de solidaridad, respeto, honestidad…

 

 

Para ello:

 

-          Disminuir el estrés de los adultos

-          Acortar el horario laboral (En España es superior al resto de Europa)

-          Tender a la igualdad de responsabilidades madre y padre en el tiempo dedicado a niños y familia

-          Ser creativo y pertinaz en buscar y encontrar soluciones sabiendo que de ello deriva la salud mental y moral de las generaciones futuras.

 

 

 

 

Dra. Montserrat Rutllant

Médico Presidente de Honor de RENAFER

 

 

 

 

 

REFLEXIONES EN TORNO A LA TERMINOLOGÍA SOBRE LA PLANIFICACIÓN FAMILIAR NATURAL

RENAFER


 Son frecuentes los malentendidos en torno al concepto del "conocimiento de la fertilidad humana" y más específicamente respecto a su aplicación en la "regulación natural de la fertilidad" o la llamada "planificación familiar natural"(PFN). Por esta razón, se ve necesario hacer las reflexiones siguientes.

 

 Muchas personas y asociaciones que trabajamos en este campo y que compartimos la preocupación por desmarcarnos de la mentalidad contraceptiva inherente a los métodos artificiales de planificación familiar, hemos utilizado, durante años, términos como "regulación natural de la fertilidad", o "métodos de autodiagnóstico de la fertilidad", o "métodos de autoobservación" para designar métodos como el Billings o el Sintotérmico. Estos métodos, a través del conocimiento o reconocimiento de la fertilidad humana y del respeto por sus ritmos naturales, permiten a un matrimonio favorecer o espaciar un nacimiento. Con estos términos, se pretende salir del marco de las actitudes "contraceptivas" que buscan únicamente la limitación de los nacimientos.


                 

 Sin embargo, hay que hacer constar que muchas de las personas antes citadas utilizan ahora también el término de "planificación familiar natural" (PFN; NFP en inglés), por las razones siguientes:

 

Ø      el término "regulación", si bien se ha utilizado para significar que podemos tanto aumentar como disminuir nacimientos, es demasiado biológico, mecánico, y puede hacer pensar que estamos hablando de un proceso, el de la fertilidad, que se encuentra "desregulado",

      cuando de hecho se trata de un proceso fisiológico normal.

 

Ø      la palabra "planificar" no significa necesariamente evitar embarazos sino también favorecerlos. Cuando un  matrimonio "planifica" una familia puede estar pensando en espaciar nacimientos o en favorecer un embarazo en un momento determinado, a la vez que tiene en cuenta tanto el valor trascendente de la paternidad como sus circunstancias personales y familiares.

  

Todo esto es, de hecho, compatible con el concepto de "paternidad responsable"enseñado también por la  Iglesia Católica, y que incluye la posibilidad de aumentar o limitar el tamaño de una familia. Karol Wojtyla, en su libro: Amor y Responsabilidad, hablaba efectivamente de "elegir para la procreación los momentos,  en todo, más favorables" y al referirse al varón y a la mujer que tienen relaciones sexuales, afirmaba que "han de saber en cada momento y cómo pueden tener un hijo porque son responsables de cada concepción ante si mismos y ante la familia que van creando y van así aumentando". El Papa Juan Pablo II afirmaba incluso, en su alocución a un grupo de estudios organizado por la academia pontificia de ciencias (18-11-1994): Este conocimiento ayuda a las parejas a lograr el embarazo o a evitarlo. Sería de interés general que los científicos fueran capaces de demostrar, mediante cuidadosos estudios y con la ayuda de muchos matrimonios, que los métodos naturales de regulación de la fertilidad o planificación familiar, son de fiar y eficaces, incluso en los casos de ciclos de ovulación muy irregulares. Los resultados de esta investigación, que han de darse a conocer a las parejas, pueden aumentar las opciones que tienen a disposición y, por tanto, ofrecer a los esposos y a las esposas la oportunidad de tomar decisiones importantes de modo libre y responsable, a través de un diálogo interpersonaL respetuoso de la integridad de ambos cónyuges y fiel a sus convicciones religiosas y a su sensibilidad cultural Este diálogo no puede menos que enriquecer y profundizar la comunión entre ellos.

 

Ø      el término de PFN tiene la gran ventaja de incluir la palabra FAMILIA y nos recuerda, en último término que hagamos lo que hagamos, vamos a incidir en algo tan importante como la familia, en contraposición con "regular" diagnosticar", "ser conscientes" o "reconocer" nuestra fertilidad.

 

Ø      por último, el término de PFN se corresponde con lo utilizado en el resto del mundo tanto en francés (PFN) como en inglés (NFP) y es un término que el profesional sanitario y la población general (bastante desinformados ya en este campo) entienden más directamente.


 Respecto a las palabras "signos y síntomas" de la fertilidad, presentes en la definición de PFN de la Organización  Mundial de la Salud (OMS), es importante señalar siempre al público que son palabras realmente inadecuadas porque normalmente un signo o un síntoma medicina, como la fiebre o un dolor, significan enfermedad subyacente y la fertilidad NO ES una enfermedad. Por ello, parece más aconsejable hablar  de "indicadores"de la fertilidad, ya que la temperatura o la secreción cervical nos "indican" que una mujer es o no fértil en un momento determinado de su ciclo.


En inglés, se utiliza con cierta frecuencia el término de "fertility awareness" que significa "ser consciente de la  fertilidad". El concepto de que una persona sea consciente de su propia fertilidad es interesante y adecuado  porque se asume que para ser responsable uno debe tener conocimiento de causa y en este caso, que uno debe reconocer algo que de hecho forma parte de su persona sexuada, es decir su fertilidad, para poderlo respetar y  "administrar" o "gestionar" más autónoma y adecuadamente. Lamentablemente, este término de "fertililit   awaraness" ha sido mal utilizado por ciertas instituciones públicas y organismos internacionales como la OMS. Contrariamente a la filosofía de quienes más tiempo llevan dando a conocer la Planificación Familiar Natural y que lo hacen acompañando a los matrimonios para que aprendan mejor a vivir la continencia periódica, difunden la  utilización de la PFN aconsejando el uso del preservativo durante el período fértil. Además, el concepto de "fertility awareness" tiene el inconveniente de ser incompleto para describir todo lo que hay detrás del conocimiento de la fertilidad y sus diversas aplicaciones.


Finalmente, hay que señalar que, desafortunadamente, sea cual sea el término que uno decida emplear para referirse a la PFN, puede acabar siendo mal utilizado.



En conclusión, nos basamos en las reflexiones siguientes para hacer posteriormente unas recomendaciones:


1) Es importante utilizar términos que faciliten la difusión de la PFN tanto en el ámbito sanitario como en el educativo y en el público en general. En este sentido resulta ventajoso utilizar términos ya conocidos y empleados también en otros países.


2) También es crucial que la nomenclatura respete al máximo la naturaleza de lo que queremos de hecho enseñar (en nuestro caso en el contexto de la paternidad responsable) y que tenga por ello un carácter educativo. En este sentido habría que evitar términos equívocos como "anticoncepción natural" o "método diagnóstico de la fertilidad".


3) Hay que tener en cuenta que a veces un término determinado puede resultar más o menos afortunado al traducirse en una lengua diferente, con lo que cabe esperar que no siempre sea posible una uniformidad total.


4) Somos conscientes de que cualquier término puede posteriormente ser utilizado por algunas personas partiendo de presupuestos antropológicos diferentes, u obviando incluso cualquier base antropológica en la aplicación de la Planificación Familiar Natural. En este sentido, es responsabilidad nuestra transmitir siempre, lo mejor que podamos, el estilo de vida sustentado en el valor de la continencia periódica y de la paternidad responsable basado en la antropología de la persona, cuando se describe la fertilidad y/o la aplicación de estos conocimientos para favorecer, espaciar o evitar embarazos.


Las recomendaciones que hacemos son las siguientes:


1) Cuando se trata de hablar de la fertilidad en general, sin pretender enseñar la utilización concreta de los conocimientos sobre la fertilidad para favorecer, espaciar o evitar nacimientos, recomendamos la utilización de "Reconocimiento de la fertilidad" o de "Conocimiento de la fertilidad". Se trata efectivamente de hablar de la fertilidad en general y en concreto de los "indicadores de la fertilidad" y evitaremos términos como signos y síntomas de fertilidad. El término de "Reconocimiento de la fertilidad" es especialmente interesante porque supone que uno debe darse cuenta de algo que forma parte de su ser como persona pero que quizás no conocía. Este término es especialmente apropiado siempre que se quiera dar una educación sanitaria en la población general o clases de educación de la afectividad y de la sexualidad a jóvenes. En este caso, el objetivo no es la planificación familiar (por ello no tiene sentido enseñar reglas de aplicación de ningún "método") sino el conocerse mejor para valorar positivamente, y en cierta manera admirar, el don de la fertilidad. Esta capacidad de admiración prepara mejor a los jóvenes para respetar su fertilidad y para cuidarla responsablemente.


2) Cuando los conocimientos anteriores se quieren aplicar para favorecer, espaciar o evitar nacimientos, se recomienda utilizar el término de "Planificación Familiar Natural" por ser más conocido, más internacional, por contener la palabra Familia y porque la "planificación" no es incompatible con una libre, generosa y responsable paternidad. Nos parece importante distinguir el conocimiento o "reconocimiento" de la fertilidad de la aplicación de este conocimiento para libre y conscientemente favorecer, espaciar o evitar embarazos.


Esperanza Coll

Jokin de Irala

Mikaela Menárguez

Montserrat Rutllant

Inmaculada Serrano

Fernando Trullols